El pensamiento arbóleo


El pensamiento arbóleo en NARRACIONES REALES DE LOS REINOS FANTÁSTICOS es el de la “tercera opción”. Este está dividido en dos: decisiones y situaciones. Hoy solo hablaré del primero y para explicarlo mas detalladamente quiero empezar con una pequeña historia.

Hay un joven rey sentado pensando cómo puede resolver un gran problema. En frente tiene un desafío que, según la profecía, quién logré vencerlo será un gran conquistador. Muchos hombres lo han intentado y ninguno ha podido. Este joven lo ve, lo analiza, revisa todas sus opciones y parece que él tampoco será un gran destino.

El desafío es en apariencia tan fácil que cualquiera que lo escucha pensaría que es ridículo: desatar un nudo. ¿Quién en su sano juicio pensaría que eso podría ser un desafío digno de profecía? Sin embargo lo era y mucho más complejo que cualquier reto que hubiera tenido el rey hasta ese momento.

El joven sigue pensando, ¿se puede o no se puede desatar ese nudo? Muchas ideas le pasan por la cabeza, ¿tendrá solución? ¿no será un engaño? y en el peor de los casos ¿podría retirarse sin perder su reputación? Esa era una de las opciones que tenía, la otra era obviamente desatarlo. Si elegía la primera sería uno más del montón y él definitivamente era muchas cosas menos eso.  No, no se iba a retirar. O lo hacía o lo hacía… ¿pero cómo?

En un momento casi mágico el rey va más allá de la dicotomía del desafío (desatarlo o renunciar) y se le aparece la tercera opción, lo inesperado. El joven agarró su espada y con un solo movimiento cortó el nudo limpiamente. Imaginen la sorpresa que causó esa acción, impensable para muchos que solo veían dos respuestas al desafío. Ese joven iba a ser un gran conquistador, con hazañas que muy pocos podrían igualar en todo el mundo y ahora se le recuerda con el nombre de Alejandro Magno.

Esa pequeña historia es, en el fondo, lo que trato de describir en NARRACIONES REALES. Muchas veces nos encontramos atorados en dos opciones de las cuales aparentemente no tenemos salida, pero eso no quiere decir que esas sean las únicas opciones que tenemos; casi siempre hay una tercera opción solo que no nos damos cuenta de cual es por estar tan cegados por las opciones que pensamos tenemos.

Quiero darles un pequeño ejemplos de eso. Imaginémonos que a un bebé no le gusta la cebolla, puede ser que no le guste el sabor, el aroma, la forma o lo crujiente que es. Podemos pensar que nuestras únicas opciones son que se la coma o no; pero hay una tercera y esa sería, por ejemplo, prepararla de tal manera que no sienta aquello que le desagrada de la cebolla. Tan “fácil” como eso.

Obviamente este es un ejemplo simple y puede ser que cada uno encuentre una manera diferente de solucionar el problema; sin embargo, lo importante es saber que casi siempre habrá otra forma de solucionar los problemas, por eso nunca debemos pensar que solo hay dos alternativas. Estoy seguro que en la mayoría de los casos, la solución puede ser al problema se puede dar por la tercera opción, no puedo decir que todo porque hay cosas que no se llegan a solucionar tan fácil como quisieras, como situaciones inesperadas que escapan de nuestras posibilidades… pero de eso hablaré en otro momento. Por ahora simplemente recuerden que no siempre las opciones que nos dan son las que tenemos elegir, hay otro camino y eso, estimados lectores, es parte del pensamiento arbóleo.

 

 

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