La mar (¿o el mar?) estaba serena


De niño mi mamá me arrullaba con una canción muy cortita que lamentablemente no es tan conocida como hubiera esperado y dice así:
                                        La mar estaba serena, serena estaba la mar
                                         (Se repite dos veces y luego dos más pero usando sólo
                                           una vocal por vez)

                                      La mar astaba sarana, sarana astaba la mar (x2)
                                      Le mer estebe serene, serene estebe le mer (x2)

(y así seguía con las demás vocales)

Tal vez no sea la mejor canción del mundo, pero me parecía muy divertida y además me hizo reflexionar acerca de algo muy curioso (sí, hasta de niño me ponía a pensar en tonterías): la mar.

En el colegio, como supongo que a la mayoría le enseñan, se debe decir “el” mar, pero esa canción decía “la” ¿Acaso el excelso compositor de tan magna obra se equivocó en eso? La respuesta es simple: no. Ambas opciones son correctas. No pareciera ser una respuesta muy convincente ¿verdad?  Creo que sería bueno examinar un poco más la palabra para saber cuál es la “más” correcta y de dónde viene todo esto de hacerla masculina y femenina.

Empecemos por la etimología de la palabra (es decir, el origen de ésta), nuestro “mar” viene del latín mare; cualquiera podría suponer que si sabemos el género de esa palabra, fácilmente podríamos determinar cuál sería la “más” correcta para su versión en español; sin embargo, y como todo en esta vida, nada es tan fácil: resulta que en la lengua de los romanos esa palabra es de género neutro, NEUTRO, algo que no existe en el español. Así que seguimos tan perdidos como huevo frito en ceviche.
Es común oir que la forma en femenino es más usada por peronas que viven del mar (¿o debería decir “de la mar”?), como los pescadores; lo cual puede ser cierto, pues yo mismo lo he escuchado precisamente de ellos. También se dice que se usa más comúnmente en la poesía o en expresiones poéticas, lo cual no es del todo cierto. Tal vez suena más bonito si digo “la mar estaba serena” que “el mar estaba sereno” (que valgan verdades, al decirlo en voz alta hace sangrar mis oídos), sin embargo Góngora escribía en pleno Siglo de Oro:
La más bella niña
De nuestro lugar,
Hoy viuda y sola
Y ayer por casar,
Viendo que sus ojos
A la guerra van,
A su madre dice,
Que escucha su mal:

Dejadme llorar
Orillas del mar.
Tal vez alguién podría pensar que si en el año 1700 y tanto ya se decía “el mar”, entonces esa sería la “más” correcta y la versión en femenino vendría a ser una deformidad que se dio con el transcurrir de los años. Pues no, tampoco es así. Según el Diccionario de Autoridades (el primer diccionario creado en español, que data del año 1734) ya afirmaba que se trata una palaba de género ambiguo. Considerando esto, hace 300 años nuestros antepasados ya estaban tan confundidos como nosotros lo estamos actualmente. ¿Qué hacemos entonces? ¿Nos conformamos con eso y dejamos las cosas así? ¡No! Eso sería muy aburrido, hagamos una cosa mucho más divertida, deduzcamos.
El texto más antiguo que yo recuerde que esté escrito en castellano (bueno, en castellano antiguo) es el Cantar del Mío Cid (aquel libro que siempre nos hacen leer en el colegio, pero a nadie le importante verdaderamente hacerlo y buscamos resúmenes). De aquí podemos sacar esta parte muy interesante:
Te offreçieron, commo fue tu veluntad.
Saluest a Jonas quando cayo en la mar,
Saluest a Daniel con los leones en la mala carçel,
Saluest dentro en Roma al sennor San Sabastián,
Como pueden ver, en el siglo XII, se escribía en su forma femenina. Algunos podrían decirme que al ser un poema, aplica exactamente lo mismo que dije hace unas cuantas líneas arriba, pero en este caso dudo que fuera por ese motivo; el poema no tiene métrica (por lo menos yo no le encuentro una), así que no afectaría para nada (lo cual sí sucedería en el de Góngora). También hay que recordar que el que lo escribió fue una persona culta (eso dicen los estudiosos de la obra), así que necesariamente sabía “escribir bien” siguiendo las normas aceptadas de la época. Por otra parte tenemos toda la recatafila de términos que tienen que ver con “mar” que son femeninos (alta mar, mar ancha, mar arbolada, entre otras) y que las hemos mantenido a través del tiempo. Por esta razón, creo yo, que originalmente la forma culta de decirlo era en femenino y no en masculino, como se usa actualmente. En el caso que fuera así… ¿qué sucedió para que hubiese ese cambio?
Hay que recordar que en latín esa palabra era neutra, entonces cuando empezó a formarse el castellano, su fobia casi patológica a las palabras neutras hizo que se tuviera que elegir un género. Algunos lo decían como masculino, otros, como femenino. Al principio el femenino era el que imperaba, pero con el transcurso de los años, fue el masculino el que ganó, pero nunca pudo eliminar totalmente a su contraparte. Para alguien que no sabe de lenguas, eso le puede parecer imposible que pase, pero es mucho más frecuente de lo que parece. Las palabras cambian, incluso podría decirse que evolucionan, por ese motivo no sería nada extraño que fuese lo que sucedió con esta palabra (y si no me creen, aquí tienen la palabra neutra latina “ferrum”, que luego pasó al castellano como el masculino “fierro” -que aún se utiliza mucho en Perú- y por último se convirtió en “hierro”). Si todo lo que he supuesto es correcto, entonces la “más correcta” a mi parecer debería ser “la mar” por su antigüedad, aunque su uso ahora resulte minoritario. Otros podrían argumentar que como escribe la mayoría, es como se debe escribir, así bien podría decirse que es “a gusto del consumidor”.
Al final, no importa mucho quién fue primero o cual es la forma “correcta”, nada impedirá que le cante a mi hijo que la mar estaba serena, serena estaba la mar, con cada una de las vocales.

 

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Este pequeño artículo lo publicó un amigo mío hace ya unos años y su blog está más muerto que honestidad de político así que le pregunté si podía ponerlo aquí. Espero que les agrade tanto como a mí.

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