A la abuela querida


La guitarra suena a llanto,
de un suspiro ella murió,
y este romance que es triste
su nieto se lo escribió.

La vida color de rosa,
ella no la conoció,
tampoco fue desdichada,
pero ella sí que sufrió.

¡Cómo contarles quisiera!
Su vida a todo color,
mas eso aquí no es posible,
pues causa mucho dolor.

Mas sepan todos oyentes,
que su familia la amó
y Matilde la llamaban,
primorosa floreció.

Ahora tristes estamos,
pues un hueco nos dejó,
mas jamás nos olvidamos,
de la lección que impartió.

Que sonriamos siempre juntos
en familia, ën unión,
pues la vida nos golpea
mas fuerte, ën desunión.

Siempre te recordaremos,
pues sonriendo al por mayor,
ahora duerme abolita,
que ya estás con el Señor.

La guitarra suena a llanto,
de un suspiro ella murió,
y Matilde la llamaban,
primorosa floreció.

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