Dragones I


Dragones furiosos que escupen hielo,
vuelan a nuestro alrededor con ojos rojos,
maldiciendo a la vida, al alma amiga,
maldiciendo a todos, incluso al llanto.

¿Qué se puede hacer para domar los dragones?
¿Qué se puede hacer para causarles espanto?
No depende de nadie, sino de uno
respira profundo y siente la brisa.

Tranquiliza a los dragones y mira la vida,
siente la alegría, siente la risa,
que la vida no toda es mala,
a pesar que la sientas sin esperanza.

¡Que cambien tus dragones esos ojos!
¡Que vuelen más alto y vean el cielo!
Que la vida no es furia ni desconsuelo,
aunque tampoco es un paseo.

 

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