Soneto a la luna


Y cuando llega la noche de luna
a la oscuridad, esta hace temblar
y yo desde que yacía en mi cuna
nunca la paraba de celebrar.

¿No es triste acaso las noches sin luna?
Pues son noches negras de gran pesar
y no hay estrellas, fuegos, ni luz alguna;
que a la luna me ayuden a olvidar

Hermosa luna de luz plateada,
siempre que pienso en ti en la noche oscura
me alegra el alma, de ti, enamorada.

Te siento con cariño y con ternura,
pues qué eres sino mi luz adorada,
que me acaricia el alma con dulzura.

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