Creyente y ateo


Un creyente y un ateo,
discutían siempre y muy feo,
llegando a golpes y patadas,
y unas que otras cachetadas,
uno decía que existía Dios,
y que este jamás le diría adiós,
el otro no quería al Divino,
prefería alabar al vino;
y por eso ellos peleaban,
y a los vecinos torturaban.

Un día de la nada,
entre una discusión acalorada,
un terremoto comenzó,
destrucción este causó,
y a ambos personajes,
se les fueron los corajes,
y huyeron raudamente,
sin pensar en otra gente.

“Dios me salvará.
yo sé que lo hará”,
se decía en la mente,
con devoción, el creyente.
mas una roca le impactó,
y el cráneo destrozó,
y este quedó tirado,
estaba muerto y olvidado.

Y el ateo al otro lado,
se sentía entusiasmado,
el temblor ya no seguía,
seguro él se salvaría,
mas un simple tropezón,
le causó devastación,
en el suelo terminó,
y mucha gente lo pisó.

Cuando todo terminó,
a los muertos se contó,
ateos y creyentes,
en la lista estaban presentes,
pues al final de todo,
sin importar el modo,
sin importar en lo que crees,
para el universo solo eres,
un guijarro de más,
como todos los demás.

¡Por eso creyentes y ateos,
dejen atrás sus berreos!
y disfruten la vida,
¡háganla movida!
Hagan siempre el bien,
¡nunca mirando a quién!
tal vez les abra las puertas del cielo,
tal vez no haya más que un oscuro hielo,
pero al menos su vida mirarán,
y felices, felices ustedes serán.






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