De sapos ificados


Hace unos días, por error,
en vez de alcohol, usé lejía,
mi mano la sentía caliente,
pero no de forma ardiente,
cual quemadura de sol
que ya está cerca a poniente,
las manos al agua puse,
y los dedos raros cual hule,
hasta lavarlos bien.

Esa sensación tan rara,
luego descubrí,
tiene un nombre muy extraño,
que parece broma ‘e ñaño,
pues es saponificación.
y aunque no es mi intención,
me imagino a un príncipe,
convertido es sapo,
mas las tonterías me las calló,
porque es peligroso en la piel,
la lejía combinada con la grasa
de la piel que deja como pasa,
empieza un proceso químico,
que causa quemadura cáustica,
y vuelve tu piel, jabón.

Por eso queridos lectores,
y también mis detractores,
tengan cuidado con la lejía,
que un dedo aún reciente pasado días,
no creo que quieran convertir,
sus dedos de jamón, en un terrible jabón.

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