Soliloquio


¿Qué es más importante?
¿La vida del ser amado,
la propia o la ajena?
¿Qué muerte vale más?
¿Qué alegría?
¿Qué tristeza?
Para cada uno la respuesta es diferente,
no hay respuesta mala
no hay respuesta buena,
mas para el mundo,
la respuesta es más que obvia,
no importa ninguna,
ni una sola,
una vida humana
es lo mismo que un grano de arena
el valor lo damos nosotros,
no el mundo,
porque solo somos un objeto
pequeño, insignificante,
en la inmensa bastedad,
Así que vivamos nuestras vidas;
sin importar el mundo,
¿por qué si nosotros no lo hacemos,
quién lo hará por nosotros?

La boda de la botella


¡La botella de vino se quiere casar!
¡Ya pronto la boda, se va festejar!
¡Todos en la casa, a celebrar!
El bate, el marido, ¡está por llegar!
Y si esto suena a disparate, no lo es tal
que pasa mucho en la vida, la vida real.
¡Ya el marido, el bate, la va a besar!
Y ya todo el mundo sabe, ¡qué pasará!
Algunos le dijeron, ¡no te vayas a casar!
Mas ella sabe que el bate la va a amar,
eso lo que ella cree y siempre creerá,
pero todo el mundo sabe, qué pasará.

Al ventilador malogrado


Pobre tú, te tengo años,
años de uso continuo,
de veranos intensos,
mi mejor amigo en épocas
donde ni el traje de Adán ayuda,
ahora te veo fallar,
pronto si no te ayudo,
morirás,
ya tu hermano menor
está por llegar,
porque el calor,
insoportable está,
y si no logras aguantar,
hasta el día prometido,
al menos yo de ti,
siempre estaré agradecido;
pues tu brisa me ayudó,
más de lo que imaginas,
¡oh ventilador!
gracias por tus días.