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Historia corta II


El niño le dice a su mamá, “Mamá yo amo a la gente que me da cosas”. Ella sorprendida, le dice que eso no es amor. Con sus pocos cincos años, pregunta algo que es difícil que comprenda: entonces, ¿qué es el amor?

La mamá le sonríe y lo abrazó con todo el cariño que una buena madre puede dar. “Lo que sientes cuando hago eso es amor. Tal vez aún no lo comprendas, pero recuerda este sentimiento, recuerda esta felicidad, porque algunos la confunden. Esto es verdadero amor”.

El niño calló, aún preguntándose qué era el amor; pero le gustaba ese sentimiento y nunca se olvidaría de lo que su madre le dijo. Eso es amor.

Celebrando el amor


Dulces sueños, los amores pasados,
largos, cortos, alegres, dolorosos,
rosados, grises, enanos, colosos
mas ahora ya todos terminados

Futuros amores, de inciertos hados
oscuros, pasajeros, nebulosos
terrenales, llorosos, estruendosos
con brazos abiertos siempre esperados

¡Y estos extraños amores presentes!
iguales que pasados y futuros
complicados y de fuegos voraces

Puesto que cuando se juntan dos entes;
no importan ni las piedras ni los muros
¡solo que las almas sean vivaces!

La balada


Ya cantan tiernas guitarras
cantan con sendo dulzor
que nos hablan con palabras
que llegan al corazón.

Se escucha en todas guitarras
el muy dulce do menor,
que acompaña en la balada
el suave ritmo del tambor.

Cariñosas son las damas,
sus parejas tiernas son,
se miran embelesadas,
bailan al compás del son.

Las voces de los que cantan,
almibaran el salón,
y las personas que bailan
bebidos están de amor.

Del amor se escribe un viernes


El amor se celebró un jueves,
mas yo el viernes le escribo,
porque para el amor que es divino,
¿que es un día de atraso?
mas si fuera un mes,
¡me caso!
por fuerza, mas que destino,
por cometer el desatino,
de no andar protegido.

Felizmente no es mi caso,
aunque necesito deseo de hada,
porque ya ni los perros me ladran,
estoy más solo que ninguno,
hasta sólo, juego Uno,
¡Pero de mí, no es el tema!
¡Hablemos de Julieta!
Porque no hay amor más divino,
que el tierno amor de niño,
porque 13 años tenía la moza,
que a ser sinceros, era zonza,
por andar de enredos con Romeo,
¡que muy posible era feo!
termina muriendo la mocosa,
¡seguro enterrada en una fosa!

¡Ay amor divino!
Tú a mí, no me mientes,
porque aunque hoy sea viernes,
te veo por ahí rondando,
en hostales muy baratos,
y en regalos olvidados
seguro en noviembre habrá bendiciones,
a todos ustedes, ¡felicitaciones!

Yo de mi soltería me jacto,
aunque sea solo un rato,
porque el amor es extraño,
pues llega ipso facto,
volviéndonos maduros,
o tal vez meros boludos.

Yo ya no sé qué escribir,
el amor me ha dejado así,
triste, seco y encorvado,
¿tal vez necesite un buen helado?
Bueno, en fin, a los embobados,
aunque sea viernes, ya atrasado
¡Feliz día de los enamorados!