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De la ñ malograda


Mi ano estuvo jodido,
algunas veces apestaba demasiado,
creo que el de todos por la enfermedad,
esa que nos mantuvo en casa,
y que afectó el consumo de papel higiénico.
¡Cuánto papel se compró!
Espero que el ano ahora, sea mejor,
que no dé solo cagadas (que son inevitables),
sino también felicidad.
¿Cómo el ano puede dar felicidad?
Eso depende de cada uno,
y de cómo usa el ano para el beneficio propio.
Eso ya se verá en más de 360 días,
ojalá todos tengamos un ano feliz.

Sin nombre XIX


Bichito querido amigo,
te quedaste para nunca irte,
para estar conmigo en las buenas y en la malas,
en las buenas, nunca se te ve,
pero siempre estas ahí,
en las malas, te veo siempre,
abrazándome, fuertemente,
tus sombra cada vez más grande,
sofocante.

Bichito odiado enemigo,
¿quién eres tú para estar conmigo?
apareciste cual mago,
como quisiera que te fueras así,
pero te quedas, siempre lo haces,
tal vez algún día te vayas,
pero creo que nunca lo harás,
eres mi amigo, eres mi enemigo,
eres mío,
eres yo.

De los tiempos del amor


De grises cabellos te veo,
de sonrisa hermosa,
de manos arrugadas,
de ojos vivaces,
más de 50 años ya,
riendo, enojándonos,
comiendo, bailando,
llorando.

Cuando tus cabellos eran negros,
y tus metas recién empezaban,
te conocí,
y nunca me arrepentí.

Nuestro primer hijo,
nuestra primera ilusión,
nunca pasó.
Ese día nos vimos,
como extraños,
sin saber qué decir.
Nuestro momento más oscuro.

Nació el segundo,
mi hijo, tu hijo,
nuestra felicidad,
nos llenó de llantos, amanecidas,
de pichi y de caca,
de «te toca a ti»,
de alegría sin fin.

Nuestro décimo aniversario,
¿cómo llegamos a tanto?
agarrados de la manos,
tomando champán barato,
amándonos.

Murió mi madre,
mis sollozos, mis quebrantos,
tus abrazos y tus besos,
tu alma acariciando la mía,
el agradecimiento infinito
por tenerte a mi lado.

Nuestros hijos ya graduados,
la casa solitaria,
llena de niños en las fiestas,
llena de nosotros solos sin estas.
Solos tú y yo, tomando un vino,
algunas cervezas, viendo televisión,
solo tú y yo,
nosotros y nuestro amor.

Ahora estás en la cama,
la enfermera a un lado,
yo en el otro,
tus ojos grises, perdidos,
algunas veces llamándome,
otras hablando,
recordando tu niñez, tu juventud,
el día que nos conocimos.

Tu ataúd enterrado,
nosotros separados,
tu ausencia, el dolor,
yo fui, soy y seré tuyo,
tú fuiste, eres y serás mía,
y hasta mi último suspiro,
recordaré tu sonrisa,
tu dicha y tu alegría.

Ahora en cama yo,
con nuestros hijos a mi lado,
en mi último aliento,
siento tus brazos,
tus besos, tus labios,
nosotros dos,
toda la eternidad
amándonos.

Del nuevo año


Este año, este año…
amistades rotas,
familias destruidas,
por odios,
por muertes,
sacando a relucir,
lo peor de la gente
este año…

Este año, este año,
de personas valientes,
enfrenándose a la muerte,
de familias de acero,
de amistades de oro,
que saca a relucir,
lo mejor de la gente,
¡este año!

Dolores y alegrías,
este año han tenido,
vidas perdidas,
vidas salvadas,
vidas que han llegado,
este año.

Todo pasa y todo avanza,
seamos fuertes,
seamos valientes,
pues no sabemos cómo será
el año que vendrá,
pero sea bueno o sea malo,
todos a avanzar,
unidos,
sin miedo,
a ese año.

¡Feliz año nuevo!
Que les vaya bien,
les deseo lo mejor,
y si la vida los golpea,
no se desanimen,
todo mejorará
eso se los puedo asegurar,
¡feliz año!

A ustedes en estas fechas


De calientes navidades,
con sol infernal,
con chocolate caliente,
con pavo humeante, crujiente,
con la familia reunida, riendo
conversando, alegres,
con panetón a la mano,
con los niños y sus regalos,
con los padres y los hermanos,
algunos celebrando a Cristo,
otros celebrando a la familia,
a los amigos, a los amantes,
así son las navidades en mi casa
y espero que en todas las casas,
por eso queridos y estimados,
yo les deseo en este año,
una feliz navidad
y que la gocen como quieran,
pero siempre con la alegría de las fiestas.
¡Feliz Navidad!